María, mi refugio y consuelo

En uno de esos días “de bajón” escribo en mi cuaderno: ¡María, María, siempre en el corazón y el alma mía!
Antes de que terminara la última palabra, escucho su amorosa y cálida Voz dentro de mí:
– Escribe, amada hija fiel .
Siento, sé de tu angustia, de tus dudas, de tus miedos…Sé y permanezco contigo, en ti. Mi Amor te cubre e impregna cada una de tus células. Siéntete amada, siéntete querida, siéntete valorada y respetada.
Sólo el auténtico amor es poderoso y sólo él abre puertas y rompe barreras.
El verdadero Amor siempre es puesto a prueba, pues es muy difícil de alcanzar y hace poderoso a quien lo consigue.