A mis hijos dormidos

En el mes de diciembre, uno de los días en los que paseaba bajo los fresnos de Prado Nuevo envuelta en mis propias reflexiones, iba recordando  la ocasión en la que la Madre me dijo que siempre que nos sintiéramos abrumados por las circunstancias, con sólo pisar aquel lugar, nos sentiríamos renovados y tengo que decir que esto siempre se ha cumplido. No solamente por mi experiencia, sino por la de muchos que me lo han compartido.

Y entonces pregunté: 

Madre,¿ hay algo que me quieras decir , que tenga que saber?…

Se hizo un largo silencio  y, de repente, dijo:

¡ Mis hijos, mis amados hijos! ¡Qué perdidos están algunos!

Muchos son los despiertos, los sembradores de Luz; pero los dormidos…

La Sombra se encarga de adormecerlos y hacer que permanezcan en sus sueños de pesadillas, mientras la Luz sigue brillando para ellos.

¡ Mis amados hijos! ¡ Cuánto dolor y sufrimiento se podrían ahorrar si abrieran los ojos y destaparan sus oídos!

Los adormecen con falsas metas, con vacíos sueños, con emociones que los hacen sentirse perdidos, abandonados y tristes cuando no es así: Yo permanezco día y noche a su lado ofreciéndoles Mi Amor, el Amor de la Fuente, la respuesta a sus dudas, la solución de sus problemas.

Pero eligen experimentar  recorriendo el camino de la oscuridad, el dolor y la desesperanza.

¡ Pobres hijos míos!

Sí; hay Sombra en este mundo pero también hay Luz y ayuda en mayor proporción.

Hazlo saber así, hija mía. Transmite Mis Palabras de Madre Esperanzada, porque Yo Soy el Principio y el Final, el Alfa y el Omega y todo, todo lo que salió de Mí, regresará a Mí llegado el momento.

Yo soy la Luz y la Esperanza.

Házselo saber así a todos mis hijos amados y cuidados por Mi Providencia ahora y siempre. Amén.

Yo, la Madre, he hablado una vez más a través de ti para todo el que tenga oídos en su corazón y los tenga abiertos».

Gracias Madre, una vez más.