Cuando menos te lo esperas

Un día, estando frente al espejo, preparándome para ir a trabajar, escucho claramente dentro de mí:
-YO SOY EL PENSAMIENTO SOSTENIDO DE DIOS. Sorprendida, miro mi imagen en el espejo, con la línea de un ojo a medio pintar, y me sonrío haciéndome un guiño: ¡buena forma de empezar el día! me digo. El cielo se comunica en el momento menos pensado.
Durante todo el día me repito mentalmente, como un mantra, esa revelación. Al irme a dormir siento una gran paz porque sé que si existo es porque El Padre-Madre-Amor me “piensa” y con esa sensación o sentimiento, me quedé dormida.