El corazón

Casi al mismo tiempo que mi mente elaboraba esta pregunta:- Madre, ¿qué quieres decirme hoy?, Su Voz resonó dentro de mí:

” El CORAZÓN que permanece abierto al paso del tiempo, expuesto a fracasos, decepciones, disgustos, desamores o contrariedades, pero expuesto también a otro devenir de las circunstancias, es un CORAZÓN forjado en  el fuego de la adversidad y preparado para los más elevados sueños.

Es un CORAZÓN que sabe de sinsabores pero que confía, inocente aún, en TODO LO BUENO que la Vida le acabará trayendo, porque su naturaleza de bondad así lo atrae.

La aceptación no está exenta de lucha, así como a la luz no le es ajena la oscuridad.

Estad, hijos míos, atentos y alerta ante las oportunidades que os aparecerán en vuestros caminos y seguidlas, pues esa será una señal inequívoca de que estáis despiertos.

Todo lo ocurrido hasta hoy os ha servido para llegar al punto donde os encontráis.

¿SOIS FELICES?  Pues sed agradecidos con la Vida y disfrutadlo. ¿NO LO SOIS?  Pues aprended la lección que la Vida os da y emprended nuevas acciones que os lleven a lograr los resultados deseados, es decir, la Felicidad.

TODO, en esta existencia vuestra, es un “acabar y empezar de nuevo “. Las oportunidades os esperan en cada punto del camino donde pongáis vuestra atención.

El CIELO (PADRE, MADRE, AMOR, PROVIDENCIA) nunca os abandona. Tan sólo deja que, como hijos curiosos, experimentéis en la materia vuestros sueños e ilusiones, aún en los casos en los que estos vengan acompañados de decepciones y lágrimas. También eso es necesario en el plano en el que ahora os encontráis.

Pero hijos míos, por encima de todo, CONFIAD, CONFIAD Y CONFIAD. No estáis solos; nunca lo estuvisteis ni lo estaréis jamás. YO, LA MADRE, EN MIS MÚLTIPLES ASPECTOS, aún cuando vuestros ojos se hallen cerrados  a MI DIVINA PRESENCIA, permanezco a vuestro lado.

 

OS AMO.