El ser experimentando la dualidad

Quiero  comenzar este blog con una reflexión que escribí  después de una meditación:
“La que yo creo que soy, no soy. La que los demás ven, no soy. La que me gustaría ser, no soy. La que no me gustaría ser, no soy. Soy NADA y TODO a la vez. Vivo y no vivo aquí (mi casa, mi entorno, mis circunstancias…). Creo que esta es mi realidad, pero sé que no lo es.
Siento en mí la ESENCIA de mi SER, pero no alcanzo a mantenerme el suficiente tiempo en Ella como para recuperar mi memoria, perdida en los tiempos. Percibo profundamente unos dones innatos, latentes en mí, pero no logro saber cómo acceder a ellos y manejarlos con sabiduría, en todo momento.
Estoy y no estoy. Soy y no soy. A veces, se me permite ver “del otro lado del velo” por breves instantes. A veces, mi consciencia se expande y soy el rico y el pobre; el que sufre y el que goza; la tierra exultante y la tierra árida; el desierto y el mar; los niños y los ancianos.
Encarno el bien y el mal. Lloro y río con todo y con todos. Pero a veces también desaparezco y no me encuentro. No sé dónde estoy o a dónde voy, o lo que hago; si es que lo hago. A veces, mis guías y seres de Luz me hablan y se comunican conmigo, pero a veces me siento sola, perdida e incomunicada. A veces mis guías, me hablan y me muestran su infinito Amor y Paciencia, guiando mis pasos con visiones claras y rotundas. Pero, a veces no les veo, ni les siento, ni les escucho. A veces actúo bien y, a veces, actúo mal. A veces estoy “despierta ” y a veces estoy “dormida”. A veces… y a veces. ¡La dualidad de este lugar, llamado Tierra!
¿Recordaré esto cuando me vaya? ¿Lo echaré de menos? ¿Pensaré en estas líneas allí donde me encuentre?
Y entonces, escucho una Voz dentro de mi que dice: “Soy el Ser experimentando la dualidad”.