En La Cripta de Lourdes (Francia)

“Hija obediente, atiéndeme. Desde el corazón me escuchas y ahí llega mi mensaje. Oye bien lo que voy a decirte porque lo tendrás que traducir a muchos idiomas:

Cuando mis hijos vuelvan sus ojos a mí, yo los estaré esperando con los brazos abiertos. Antes de que eleven sus suplicas hacia mí, ya les habré respondido. Antes de que dirijan a mí sus ofrendas, ya las habré acogido en mi corazón.
Traducirás esto también: El amor os hace grandes y pequeños a la vez. El amor os hace poderosos y vulnerables a la vez.
Mi Luz os deslumbrará y devolverá la visión a la vez, porque Yo Soy La Madre.
Llegará un tiempo en que compartirás  todos mis mensajes y conversaciones contigo. Quiero que las lean mis hijos, a través de tus palabras. Este será mi próximo encargo para ti . Yo propiciaré los medios de expansión”.