Gaia, La Madre Tierra

En la madrugada, entre el sueño y la vigilia, escucho dentro de mi:

“ME RECORREN RIOS DE DICHA Y GOZO”. Esta voz interior me despierta.

Con los ojos cerrados aún veo algo que identifico con mis venas, arterias y capilares, y dentro de ellos la sangre fluyendo, pero esa misma imagen se superpone con la de los ríos y corrientes que recorren la tierra.

No encuentro palabras para expresar la experiencia, solo sé que, por unos momentos, yo era GAIA y GAIA era yo y nuestros ríos nos recorrían, y eran ríos de dicha y gozo.

Después de esto, cada vez que miro a mi alrededor y observó la naturaleza que nos rodea, lo hago con un sentimiento de gratitud. Veo a la MADRE DIVINA manifestada en todo, a la VIDA misma, a la FUENTE que todo lo ES, a la MADRE TIERRA – GAIA que nos habla de mil formas a través de la naturaleza cambiante; sin juzgarnos.

Al día siguiente subí a la Pedriza, en la sierra de Madrid, con unas amigas. Iba concentrada en el sendero que iba recorriendo y, a la vez, absorta en mis pensamientos cuando escucho decir:

-“Serena tu ánimo, hija; todo está bien, todo está bien.

En el continuo fluir de la vida los acontecimientos se suceden y las emociones se siguen unas a otras. Los encuentros vienen y van… Todo se inicia y se acaba, para empezar de nuevo”.

(Reconocí la VOZ de la energía masculina que yo identifico como EL PADRE)

¿Por qué es así, Padre?¿por qué algo que es bueno no puede durar para siempre?

-“Qué es bueno o qué es malo? Todo sale de Mí y a Mí regresa; por lo tanto TODO SOY YO. Es un juego. Estáis jugando. Recuérdalo, hija mía, recuérdalo.

Respiré profundo y seguí subiendo, guardando sus palabras en mi corazón.