La “tercera” edad y los miedos

Una tarde de fin de semana, nos reunimos las amigas de siempre en una de nuestras casas.

Cada vez que nos encontramos se genera entre nosotras un ambiente de complicidad y cariño, pues ya son muchas las vivencias  compartidas. Es lo que llamamos, con humor, una “terapia de grupo, gratuita, productiva y además divertida”.

El tema de ese día derivó hacia el estado de salud de nuestros familiares mayores. 

Ese mismo día, ya por la noche y en el silencio de mi habitación, medité sobre lo que habíamos compartido y sentí la necesidad de hablar con La Madre para trasmitirle mis dudas y reflexiones.

-“Hija, me dijo, el proceso de la Vida es imparable. Todo lo creado tiene un ciclo que cumplir. Encarnáis, experimentáis y volvéis al Origen. Y así es para completar el Círculo”.

-Pero Madre, ¿es posible envejecer sin miedos? Ahora a muchas personas ancianas les recetan ansiolíticos y antidepresivos para “hacer más llevaderos los años y los achaques  psicológicos que conlleva la vejez”.

Cuando miro hacia atrás y pienso en mis antepasados más recientes, no recuerdo que ellos tomaran ninguna  de esas drogas para sobrellevar la vida.

-“Escucha y escribe mis Palabras, hija:

Dentro del ciclo natural impreso en vuestras células, está también el del DESPERTAR. En esta fase NO HAY MUERTE, sino EVOLUCIÓN; NO HAY MIEDOS sino CERTEZAS.

En vuestras células la enfermedad no existe. Ésta es sólo una consecuencia del desequilibrio emocional de los que aún no han despertado.

Los que viven en la Luz, no sufren las dudas de un futuro incierto pues viven en un Eterno Presente, conscientes de la Inmortalidad de aquello que es real en ellos. Mientras tanto, viven inmersos en el proceso que cada alma eligió experimentar al decidir encarnarse.

Una misma experiencia la vive de forma muy distinta un ser despierto y otro por despertar. Ahora bien, a ambos Mi Amorosa Providencia los cuida y acompaña en sus procesos. Y ambos tienen a su alcance  los medios y las herramientas para elevar su vibración con la alegría de la Revelación y la Esperanza de su VIDA ETERNA.

EN LA NATURALEZA NADA SOBRA NI FALTA; TODO ES PERFECTO.  Lo mismo ocurre con mis hijos de la Tierra.

Todo está bien, todo está bien, todo está bien”.

Y con las palabras de La Madre resonando aún en mi corazón, me quedé dormida.