Llegó el momento

Nunca pensé que este sería el medio (Internet) a través del cual  plasmaría mis conversaciones con el cielo. Escribir un libro, divulgarlas a través de algún medio público, tales  como cursos o talleres lo que había canalizado, sí, pero ¿abrir un blog? Eso nunca lo había imaginado.

¿Qué pensarán de mí en mi lugar de trabajo, la familia, los conocidos que no saben de mi vida espiritual? ¡La bendita preocupación por el respeto humano, por el qué dirán!
La sola idea de dejar al descubierto esa parcela de mi vida tan celosamente guardada, a la que únicamente habían tenido acceso mis más íntimos y cercanos,  me asustaba terriblemente.
Pero las circunstancias me fueron colocando al borde de un abismo en el que la única opción era saltar. Dar el paso hacia lo público.
Al fin y al cabo estos mensajes no eran para mantenerlos guardados, sino para darlos a conocer. Lo supe desde un principio.
Había llegado la hora de sacarlos a la luz pública. A mi favor estaba la seguridad de que las conversaciones mantenidas con La Madre y mi familia de Luz no habían sido fruto de mi imaginación, ni de mi mente (yo les pedía pruebas concretas y siempre, con gran paciencia y amor, me las daban) y esa confianza se ha venido afianzando cada vez más, con el paso de los años.
Al punto de que hoy puedo dar este paso, contando, como siempre, con la ayuda del cielo.