Ni mente, ni pensamientos

Pasé largo tiempo de mi vida creyendo que los pensamientos eran exclusivamente creación mía, a pesar de que mis guías y maestros me aleccionaban sobre ello:

–  “Bien amada nuestra, Soy Yo, el ESPÍRITU, el que hoy se comunica contigo.

De nuevo tu trabajo es desidentificarte de la mente para pasar más tiempo centrada en tu sentir. El estado de alerta es el adecuado para no involucrarte en tu entorno y desintonizarte de su campo de influencia.

Observa con frecuencia tus pensamientos y todo lo que te rodea.  Conecta con tu origen.

Recuerda una vez más quién eres y reafirma tu poder: tú eres Luz, eres Paz, eres Amor; no eres la mente ni eres los pensamientos.

La mente es un magnífico auxiliar pero, por sí misma, no tiene poder.

Tú la gobiernas y diriges y ella va alli a donde tú quieres llevarla; esa es su función, aunque muchos se dejan llevar por ella, delegando su poder de mando en quien no lo sabe manejar, ni puede hacerlo, pues no es esa su función, ni tampoco para lo que fue creada.

Tú creas tu propia realidad, amada mía;  mira lo que te rodea y si no te gusta ¡cámbialo! Después, descansa en la certeza de que si es para tu mayor bien y está en armonía con la voluntad del Padre, así será.

Y así es, así es, así es”.