Sólo hay acción en el presente

El otoño se aproximaba y, aprovechando los últimos días de sol y calor, me senté  bajo un fresno a conversar con la Madre.

– “Hija amada, escribe ya” – me dice, después de que transcurriera un rato en silencio, sintiendo el sol en mi rostro y la brisa moviendo las hojas de los árboles.

– “Lo vivido en el pasado ya no es y lo que puedas vivir en el futuro no ha llegado aún para ti. En este preciso instante en el que tú y Yo nos comunicamos, están el fruto que has recogido de tu pasado y la semilla de un futuro por llegar. Más solo este instante es real, pues SOLO EN ESTE INSTANTE PUEDE HABER ACCIÓN.

Muchos de mis hijos más avanzados han descubierto el poder que se encierra en el momento presente, en el aquí y el ahora, en este instante de eternidad, y tratan de compartir este conocimiento con sus hermanos. Pero aunque la siembra sea buena, la tierra y las condiciones para que la buena semilla germine deben ser las adecuadas, a fin de que se den los resultados deseados.

Mi Corazón os habla a todos, Mis Palabras se dirigen a todos tus hermanos por igual, pero sólo los despiertos, aquellos que mantienen abierto su corazón, pueden sintonizar con ellas. Ellos las reconocen y las guardan en sus corazones, haciéndolas fructificar en el momento preciso.

Hija mía, el fresno bajo el que ahora estamos conversando y los otros árboles de este lugar, aún perteneciendo a un mismo reino, al vegetal, guardan cada uno dentro de sí, la información sobre sus tiempos para actuar; guiados por los ciclos de la naturaleza (primavera, verano, otoño e invierno). Sin embargo no todos ellos sueltan sus hojas por igual, ni retoñan al unísono. Pero todos siguen – antes o después- los dictados de su razón de ser.

Presta atención a este hecho para que puedas comprender a todos quienes conviven cerca de ti y logres aceptar lo que ocurre a tu alrededor”.