Todo son programas

Hablando con mis algunos de amigos y conocidos a la vuelta de las vacaciones, varios de ellos coincidían en que el verano pasado había sido para todos ellos “muy cañero”; expresión que usamos en España para dar a entender que fue muy intenso.

Experiencias o situaciones difíciles les habían puesto al limite de sus capacidades. Incluso algunos de ellos habían sufrido la pérdida de algún ser querido. Y aunque coincidían en que al final todo lo ocurrido había sido para bien, se sentían extenuados.

Al comentar esto con LA MADRE, me dijo:

-“Hija, la Vida es un ciclo de la naturaleza: comienza, se desarrolla, experimenta y muere, para renacer de nuevo. La Vida se perpetúa en sí misma según el PROGRAMA de la CREACIÓN.

Lo que no sabéis es cuánto durará cada existencia, tanto en el mundo animal, vegetal o incluso mineral.

CON TODO LO CREADO ES IGUAL. Cada Ser tiene en sí mismo su propio PROGRAMA y según él, así se realiza.

TODO SON PROGRAMAS, amada hija, INDIVIDUALES o COLECTIVOS “.

Entonces le pregunté:

Madre, dentro de esos PROGRAMAS ¿dónde queda nuestro LIBRE ALBEDRÍO?

“En el momento de encarnar, es decir, de ocupar el Espíritu la materia, en las distintas opciones que se te presentan a cada momento y en las múltiples ocasiones en las que la Vida te pregunta de mil maneras: ¿qué quieres hacer? o ¿qué camino quieres seguir?”

Me quedé en silencio y guardé Sus Palabras en mi corazón, sintiendo que tendría que reflexionar sobre ellas más tarde.